
Lo hizo de nuevo. Y con esta no se sabe cuántas son las veces que Amable Aristy Castro se ha burlado de la sociedad dominicana. La designación de su pariente –Fidias Aristy- en la Liga Municipal Dominicana es una muestra más de la debilidad de las instituciones y del sistema de partidos en el país.
Los que pensaban que esta vez, con su “obligada” juramentación como senador y sin su puesto en el Consejo Nacional de la Magistratura –por el cual juró luchar hasta la muerte-, el político había recibido una lección, se equivocaron.
De nuevo Amable se salió con la suya y se impuso con una nueva artimaña política, que demuestra que la Liga es prácticamente de su propiedad, por lo que le asiste el derecho de manejarla a su antojo por los siglos de los siglos.
La acción debería de avergonzar a la clase política del país y que no vengan ahora a decir que esa designación es legal; que contó con el apoyo de más de 100 alcaldes, que eso lo sabemos.
Lo negativo de todo esto es el apoyo a los despropósitos de algunas figuras que se niegan a que la sociedad avance, que madure la institucionalidad; lo malo es que en el país se siguen imponiendo los acuerdos de aposentos, sin importar el daño que se le causa a la democracia, que por lo visto siempre va a ser una materia reprobada en la República Dominicana.
Sandra Guzmán es periodista
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