
El enojo y desencanto colectivo que ha provocado en nuestro país la sentencia que condena a solo cinco y tres años de cárcel a cinco menores de edad que asesinaron brutalmente a varios taxistas debería hacer reflexionar al Poder Legislativo y de una vez promover una modificación al Código de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.
Tanto el fallo como la descomposición social que vive la República Dominicana evidencian que no se puede vivir de espalda a la realidad, y la realidad es que la normativa es muy benigna con los criminales que se encuentran en ese segmento poblacional, que, conociendo precisamente su debilidad, se aprovechan y delinquen de una manera descarada y grotesca.
Es una vergüenza que en pleno siglo XXI la pena máxima de este "Código" sea de solo cinco años. Se puede calificar de una burla a la parte afectada y un estímulo a los menores antisociales.
Ofende a la sociedad que unos jovencitos asesinen y torturen a seres humanos, narren su odisea en la audiencia, se burlen y amenacen a los parientes de las víctimas y salgan premiados con un castigo tan corto, que conociendo el país en que vivimos dentro de poco se reducirá a menos de la mitad.
Ya es tiempo de que el menor que actúe como un adulto para cometer un crimen sea juzgado como tal y asuma su responsabilidad. No imitemos solo lo negativo de otras naciones. Es hora de adecuar el Código, de lo contrario la violencia devorará lo que queda de la nación.
Comentarios (25)
INTERVENGAN EN DICHA MODIFICACION.
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