
No basta con la cancelación de un médico. La medida no devuelve una vida, perdida precisamente por la negligencia de quién está supuesto a preservarla. Tampoco ayuda la postura del gremio que agrupa a los galenos, que no transige en censurar todo lo que las autoridades hacen.
La realidad es que Verónica del Carmen Hernández (de apenas 22 años y quien murió cuando le realizaban un parto), al igual que muchos otros, ya no está en este mundo y que dejó a sus familiares con un inmenso dolor e impotencia por la forma en que falleció en un hospital de Villa Mella, donde acudió para traer al mundo a su hijo.
Urge, de una vez y por todas, que estos sectores cambien de actitud y se abran a un diálogo sincero y real que permita brindar a la población una atención sanitaria como está establecida en la ley y que tanto “cacarea” el Gobierno que ofrece, y que lleve también a otorgar a los médicos mejores condiciones laborales. Solo deponiendo la actitud hostil se llegará a un verdadero acuerdo que termine con años de enfrentamientos.
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