
El deseo del ser humano de siempre querer más de lo que tiene quedó evidenciado nuevamente con los nuevos “honorables” senadores que ocuparán la curul por seis cortitos años. Su declaración jurada de bienes muestra que en República Dominicana se ejecuta muy bien la danza de los millones.
Nadie tiene que avergonzarse de lo que tiene si lo ha adquirido en buena lid, pero ante el inventario mostrado sin rubor alguno por los legisladores, uno se pregunta por qué el afán en subirse el salario sin siquiera haber aprobado la primera pieza.
En un país de tantas desigualdades sociales causa pena y dolor ver como algunos tienen tanto y otros tan poco. Es cierto que nadie tiene la culpa de ser pobre o rico, pero ante un país funcionando con tantas precariedades en los servicios básicos, como son la salud y educación, no deja uno de sentirse mal ante el deseo de los congresistas de querer engrosar más sus ingresos.
Ahora bien, la suma mostrada por los senadores dejó con la boca abierta a una parte de la sociedad dominicana, que pide que se verifique si los recursos revelados se corresponden con la realidad. Ante lo mucho o poco declarado por los asambleístas se pide que esas fortunas sean demostradas con documentos y es lo menos que estos señores deben hacer.
Sandra Guzmán es periodista
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