
Dolor, tristeza, rabia, impotencia, sensación de abandono y muchísimos sentimientos negativos más se sienten cuando se sabe de que alguien, especialmente un menor, pierde la vida cruzando una vía en zonas donde hace falta un puente peatonal.
Pero más dolor e impotencia se siente al ver personas cruzando de manera temeraria por las vías donde sí se han construidos esta obras.
No son pocas las veces que se observan ciudadanos realizando protestas para que las autoridades les construyan este tipo de puentes, pero penosamente esas acciones se multiplican más en personas que cruzan las vías en zonas donde sí los hay, sin medir el peligro a que exponen sus vidas.
Es ya común en el país ver a grupos de personas, que sin importar la edad y las condiciones de salud ñeque se encuentren, cruzan las calles y avenidas donde hay un puente. Muchos lo hacen por debajo de él, como para demostrarles a los demás que son más ágiles y osados. Es más, critican al que no lo hace y le dicen que ellos “no van a perder el tiempo en eso”.
Sería bueno que la misma energía que los dominicanos usamos para reclamar estas obras, la utilicemos para educarnos y tratar de hacer las cosas de la manera correcta. No se deja de ser más listo y veloz por demostrar cautela.
Estamos concientes de que el país hay pocas de estas obras tan necesarias, pero vamos a usar las que tenemos y a continuar la lucha para que se hagan las que faltan.
Sandra Guzmán es periodista
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