La cultura de dispendio que sin rubor alguno y hasta con cierto descaro practicamos los dominicanos envía una señal equivocada sobre la forma correcta de enfrentar la grave crisis económica que en estos momentos afecta al mundo, incluyendo la República Dominicana, aunque muchos afirmen lo contrario.
El estilo de vida que se practica en el país, que incluye la adquisición de carros lujosos, ropas y otros artículos de marca, sin importar las clases sociales, pareciera gritar a los cuatro vientos que en esta nación no hay problemas de dinero.
El consejo de los abuelos de “guardar pan para mayo..” al parecer entra por un oído y sale por el otro. En el país debemos aprender a someternos a un verdadero plan de austeridad y no solo exigírselo a las autoridades.
Esta estrategia debe incluir no solo la forma en que distribuimos nuestros recursos, sino también qué debe contener una nueva forma de economizar hasta los servicios y bienes que recibimos, como son el agua y la energía eléctrica.
Debemos enseñar a nuestros hijos a reciclar, a buscarle otras utilidades a artículos que podrían ser usados de nuevo y no solo desecharlos. Cuántas cosas que creemos que ya no tienen utilidad alguna son de gran ayuda para otros. Si hacemos la prueba nos sorprenderemos.
En fin, es tiempo de que en la RD aterricemos y nos demos cuentas que solo de una forma organizada podremos, al menos, sentir menos los efectos de la debacle económica que amenaza con acabar con todo a su paso.
Ya en muchos países las personas se han interesado por buscar la forma de hacer frente a la crisis. Desde cursos prácticos, asesoría profesional a través de los trabajos que publican los medios de comunicación y charlas entre amigos, son algunos de los métodos a los que se ha recurrido.
Entonces, por qué los dominicanos no podemos inscribirnos en esa corriente; si otros pueden, nosotros deberíamos internarlo, por lo menos.
Ya es tiempo de que nos quitemos de encima la mala imagen que tenemos de botarates, de ser personas que solo viven el momento sin importarles el futuro. Podemos comenzar en nuestras casas, en nuestros lugares de trabajo, podemos consumir menos de algo que no es tan indispensable. Soy de las que creen firmemente que hay muchas maneras y que si se quiere se puede.
Sandra Guzmán es periodista
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