O estamos ante unos bobos –que no creemos que lo sean- o ante una gran mentira.
Solo eso se puede pensar al escuchar el inocente llamado a la calma que hace el secretario de Hacienda, Vicente Bengoa, cuando el empresariado dominicano reclama ser tomado en cuenta para la venta del 49 por ciento de las acciones de la Refidomsa, y de paso le dice que la empresa generó casi 50 millones de dólares en ganancias desde que el Estado adquirió la totalidad de sus acciones hace alrededor de un año.
Que alguien me explique qué pasa. Solo eso puedo pedir, porque, definitivamente, no entiendo la razón de vender parte de la compañía en poco más de US$131 millones si en un corto período obtuvo ganancias por casi la mitad de esa suma, una cantidad nadie despreciable para quien busca hacer negocios y ganar por ello.
De ser cierto el dato revelado por el funcionario, entonces no existe razón para que el Gobierno vuelva a buscar un socio para administrar la refinería. Ya en una ocasión se manejó con la Shell Compañy y los resultados no fueron nada alentadores en ese tenor, ¿Entonces para qué volver a lo mismo? No veo la razón, y muchos menos si ahora existen dividendos de por medio.
Sandra Guzmán es periodista
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