
El desarrollo tecnológico y comercial tiene sus precios y uno de ellos, el de los desechos sólidos o basura, se traduce en contaminación y problemas en la salud. Esto sin dejar de lado las ofensas a la estética. En tiempos del cólera, pero también del dengue, la malaria y la leptospirosis, el tema adquiere un mayor relieve para República Dominicana.
En el año comprendido entre julio de 2009 y junio de 2010, las autoridades y las compañías contratadas recolectaron 768 mil 957 toneladas de residuos sólidos, según las memorias del Ayuntamiento del Distrito Nacional.
El promedio diario supera las dos mil toneladas. Son dos millones de kilos, que equivalen a cuatro millones 500 mil libras de basura que cada 24 horas transportan los camiones desde los hogares, el comercio y las instituciones hasta la estación de transferencia y, como destino final, el Relleno Sanitario de Duquesa.
Pero este conteo no incluye una cantidad indeterminada, pero evidentemente abundante, de basura que queda regada en las calles y callejones, que corre por las zanjas y los contenes y que obstruye los conductos del drenaje pluvial.
Tampoco está incluida la que satura las cañadas de desagüe de los barrios, la que contamina ríos y costas, la que queda esparcida en solares baldíos y en ¿áreas verdes? o llega a hasta los pulmones de humanos y animales convertida en humo.
Por cada tonelada recolectada, el ADN gasta US$40.7. En un mes, por promedio, el cabildo eroga RD$94.7 millones, equivalentes a 11,187 salarios mínimos del sector privado, de RD$8,465.
Esto nos dice que el problema de la basura es también de gestión financiera para la ciudad; que después de que los procesos productivos-comerciales y las actividades humanas han agotado todos sus ciclos, el residuo y su manejo generan un costo digno de consideración.
La provincia Santo Domingo, separada y la vez entremezclada con la ciudad capital, genera una cantidad similar de desechos.
En síntesis, la generación de desechos sólidos en Santo Domingo representan un problema de múltiples aristas, que no ha sido resuelto por más que se noten avances en la eficiencia de la recolección.
Por tanto, debe ser asumido con una visión estratégica.
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