No habían pasado 24 horas del terrible terremoto que afectó a la isla y ya estaba en Puerto Príncipe en labores de reportero. Caminar entre damnificados, heridos y cadáveres me causó un dolor inmenso, pero también despertó en mí múltiples interrogantes sobre una catástrofe similar de este lado.
Es muy cierto que en República Dominicana contamos con infraestructuras y hasta instituciones más sólidas que en Haití.
Pero también superamos a la hermana nación en la cantidad de torres comerciales y habitacionales y en la altura de estas edificaciones.
Entonces surgen las preguntas.
¿Cumplen estas estructuras los parámetros necesarios para mitigar los efectos de estos impredecibles fenómenos de la naturaleza?
¿Cuál de los organismos del Estado vela por el cumplimiento de esos parámetros?
¿Estará en capacidad técnica y moral la dirección de ese organismo de certificarle al país el cumplimiento de esas normas?
¿Está la población dominicana educada para saber cómo proceder si ocurre un terremoto, según esté en su casa, en el supermercado, en la tienda, en la iglesia, en la escuela, en la universidad, en su trabajo, en el play…?
¿Estaría el Instituto de Sismología presto para ofrecer en minutos la información de la magnitud del temblor, de modo que el segmento que quede con energía se entere de lo que pasó a nivel nacional?
El martes 12, esta entidad tardó más una hora para hablar de la magnitud del terremoto, mucho tiempo después de que la ciudadanía se enterara, gracias al servicio sismológico de Estados Unidos. A propósito, lo hizo a través de emisoras de televisión que enviaron allí a sus reporteros.
¿Tendría la ciudadanía que mover escombros a manos peladas o cuentan nuestros organismos de socorro con los equipos necesarios?
¿Qué tan resguardados están los documentos del Estado dominicano, del registro civil y electoral y de las empresas de servicios, como los bancos? ¿Perderíamos toda nuestra memoria histórica con un sismo devastador?
Para finalizar, un dato que me llena de preocupación: Según la Secretaría de Educación, 111 recintos escolares dominicanos resultaron afectados por el sismo de la semana pasada. Recuerdo que en 2003, con el temblor que se sintió con mayor intensidad en el Cibao, las más afectadas también fueron las escuelas…
Sé que no tengo la exclusividad de estas observaciones y también que no es la primera vez que en el país se habla de estas cosas, pero quizás ha llegado el momento -y todavía tenemos la oportunidad- de que la sociedad comience a tomar en serio estos asuntos y a no tratarlos como simples pensamientos fugaces.
Comentarios (6)
Es muy importante seguir insistiendo y a la vez denunciar el NO CUMPLIMIENTO de los reglamentos de construcciones.
OBRAS PUBLICAS debe hacer una "auditoria sismica" de los grandes edificios publicos y el Gobierno debe exigir que a los privados le sean evaluados sus "riesgos sismicos".
Le recomiendo "motivar" para que los empleados y/o funcionarios que laboran en estos edificios reclamen estas auditorias y evaluaciones
Ante tal realidad lo mas apropiado es revisar lo ya construido y planificar las nuevas deificaciones, de tal manera que se acojan a reherimientos anteislámicos, como lo hacen Japón y otras naciones .
1 2