Conservo la imagen de la niña que me llamaba insistente repitiendo esa frase. Era imposible no mirarla. De Haití traje muchas penas después de ver la miseria de los damnificados en inhóspitos espacios.
Esa pequeña de dos años, que quizás no hablaba su propio idioma, con su carita sucia, pedía mi atención con las únicas palabras que conoce en inglés.
Que yo sea una extranjera para ella significa ayuda. Seguro que esa frase la aprendió de los extraños que llegaron a su devastado país para colaborar. Ella representa el grito de Haití al mundo: Hey, you, te necesito.
Felivia Mejía es periodista
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