No obstante a que la mujer ha sido denominada como el sexo débil, hay en ella la suficiente fortaleza para derribar montañas, porque a pesar de su fragilidad, no hay obstáculos a los que ceda cuando se propone realizar sus sueños.
Ser mujer es un regalo hermoso otorgado por Dios, es la satisfacción de procrear, es conocer de cerca el dolor y a la vez estar tan próximo a la alegría.
Hoy dedico estas palabras a las que han dado parte de su ser para dar vida y en su condición de mujer tienen la dicha de ser llamadas madres.
¡Felicidades, mamá!
Robemmy Reyes, periodista
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