Sí, lo sé. Es difícil confiar en los políticos. La experiencia nos ha demostrado que la mayoría de sus discursos no son más que demagogia.
El clientelismo nos tiene hartos. Asquea la manera en que nos quieren hacer pasar por estúpidos cuando nos hacen promesas ilusorias. Pero, aunque los políticos nos tengan decepcionados, creamos que no vale la pena, hay que votar.
Votar con conciencia. Alguno debe servir. Nos ha costado mucho lograr este derecho, debemos aprovecharlo.
Si tanto queremos que la sociedad cambie, una forma en que podemos ayudar es eligiendo a quien queremos en las direcciones del Estado.
Felivia Mejía, periodista
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