Cuando una mujer decide ser una madre abnegada se encuentra con muchos retos a vencer.
El trabajo, la vida matrimonial y ser mamá, son conceptos fáciles de nombrar, pero difíciles de combinar.
Si nos toca ser empleadas debemos elegir entre sobresalir como tal o vivir los momentos evolutivos del retoño en casa; muchas llamamos a este proceso pausa o descanso de aquellas actividades que no sean más que criar y cuidar al bebé.
Pero este cuidado delicado y a la vez gratificante, que a veces guardamos con celos, para no delegar en otras personas el compromiso que asumimos, nos envuelve.
Margarita Liriano, periodista
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