En la celebración de la XIII Feria Internacional del Libro, es lastimoso ver que en el escenario de la fiesta de la cultura, donde se pretende incentivar a la lectura, se conceda participación a actividades que más que corroborar con el objetivo principal de la misma, desvían a los visitantes, sobre todo a los jóvenes, de tal finalidad.
Tal es el caso de una reciente participación artística en la que penosamente, adolescentes femeninas casi mostraban sus pechos y bailaban con depravadas cadencias, causando alarma entre observadores que reflexionaban sobre el rumbo que tomarían las nuevas generaciones del país.
Eilyn Segura, periodista
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