Los acusan de vagos, de que prefieren llevar una vida ligera, de ser amantes de parrandas y perezosos para labores intelectuales. “Se han perdido los valores”, dicen algunos, de esa juventud que vive en la ebullición de las facilidades tecnológicas. Pero ese dragón que parece dormido ya se despereza.
Vemos hoy como la juventud es la que encabeza las manifestaciones para exigir protección al medio ambiente, respeto de los derechos humanos y defiende la democracia. Convoca por correo electrónico, se expresa en los blogs, y opina en las redes sociales virtuales. Hay esperanza. ¡Claro que sí!
Felivia Mejía, periodista
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