Hoy me parece increíble, pero en aquel entonces pensé que fue solo un comentario al margen.
Después de aquel beso, sentenció la noche con un “¿estás bien?, no te enamores”.
Como dije, no tomé en serio su mandato y ahora, haciendo un repaso del aguacero que ha caído y de las tantas veces que se ha puesto la máscara y el tono triste para reclamar amor, me pregunto si acaso olvidó que la puerta de los sentimientos siempre estuvo cerrada porque él mismo lo ordenó.
Le hice caso, y qué bueno.
Glennys González, periodista
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

Comentarios (0)