Palabras de un padre a su hija… Cada lágrima que por tu rostro se asoma son punzadas a mi corazón, pero cuando ríes es como si aliviaras mi dolor.
Cuando tu mirada se torna triste y perdida, mi ser completo se vuelve vacío y ausente; y si ríes…tus dos grandes luceros me iluminan y me regresan a la vida. Es lo que me da fuerzas. Quiero que rías siempre, que cada carcajada que salga desde lo más profundo de ti, sea el motivo por el cual se enamoren de ti.
Que tu carcajada al aire sea generadora de poemas y canciones melosas, tan encantadoras… tal cual eres tú.
Helen Jáquez, periodista
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