Después de un paseo por el centro de la ciudad, concluyo que Santo Domingo no está hecha para el peatón. Continúa el problema de las aceras ocupadas por parqueos o negocios improvisados.
Es muy difícil caminar las aceras calientes en los días de sofocante calor que caracterizan a este país la mayor parte del año. Hace falta que sembremos árboles que aporten más sombra de embellecimiento. Propongo que se instalen fuentes de agua en zonas concurridas para palear un poco el vapor.
También sería buena idea habilitar kioscos donde se vendan bebidas con garantías de salubridad.
Felivia Mejía, periodista
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