Ayer fue mi día…y el de millones de mujeres más. Nos felicitaron con besos, abrazos y se resaltó el valor de nuestra presencia en la sociedad.
Como “día especial”, recordaron el maravilloso ser que somos, la delicadeza y ternura que desbordamos cuando algo –o alguien– nos conmueve; el morbo y pasión que podemos despertar en el sexo opuesto; lo emprendedoras y trabajadoras cuando tenemos una meta. Ayer se nos vio como excelentes madres, hijas, hermanas, amigas, esposas, novias, empleadas, empresarias y todo aquello que nos hace únicas. Pero hoy… ¿Qué somos? ¿Somos hijas de quién?
Helen Jáquez, periodista
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