Inmediatamente, me preparé y partí hacia aquel encuentro... me entretuve leyendo un periódico que encontré en un banco , hasta aguardar su llegada. Por primera vez llegó puntual. ¡Oh, que hermosa se veía! se había hecho un cambio en el pelo, y se veía bella, perfecta.
La competencia no era tan reñida frente a las flores, ella resaltaba.
Estaba mudo, quería sujetarla, besarla, pero de tal manera que olvidara hasta su nombre, de hacerla reaccionar.
Me preguntaba tantas veces, por qué ella rechazaba la felicidad, sabía que conmigo estaría segura. Interrumpió mi monólogo, diciendo: ¿Cómo estás?
Elsa Báez, estudiante
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