A dos meses de su partida, recuerdo aquellos días cuando me sentaba en la tele tan solo era una niña, las ocurrencias de Luisitito me hacía morir de risa.
Y es que sin duda alguna este hombre con su espíritu de entrega creaba en la TV un modo diferente de ver la vida.
Aunque no era médico tenía mucha similitud, porque la risa era su mejor medicina y nuestro mejor antídoto a la hora de ir a la cama. Aunque muchos te despidieron llorando otros lo hicieron sonriendo, porque diste a la República Dominicana momentos de esperanza y mucha alegría.
Carol Martínez, periodista
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

Comentarios (0)