Una calle contra la otra, “todos armados hasta los dientes”, vistiendo ropas anchas y pañoeletas en la cabeza, corren hasta encontrar a uno de la parte contraria para eliminarlo, apuntan a su cabeza y ese queda fuera del juego.
La mayoría de los niños que están involucrados en este tipo de recreación tienen que portar sus armas de juguete siempre, pues deben estar dispuestos a iniciar la acción en cualquier momento.
Transcurren los días y estos infantes ocupan su tiempo en lo que hasta el momento es solo un juego, pero que en un futuro inmediato podría convertirse en un grave problema.
Robemmy Reyes, periodista
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