Procuramos encontrarnos en el parque, al que nunca habíamos ido juntos.
Cuantos nervios, no sabía que iba a hacer cuando la viera de frente. Las ganas de besarla no me faltaron, pero era solo su amigo, y si yo lo hacia, ella quizás lo tomaría por lástima.
Faltan 15 horas para el encuentro... Ese día...no tenía ganas de comer, ni de pararme de la cama, pero debía hacerlo, tenía que enfrentar sus problemas de frente, valientemente.
Dos horas antes del encuentro, Rosa me llamó para que no la dejara plantada, nos habíamos vuelto tan unidos, nos entendíamos sin pronunciar una sola palabra.
Elsa Báez, estudiante
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