Después de querer intervenir nuestra libre expresión, ahora nuestros “dignos y costosos” asambleístas en la reforma constitucional que efectúan nos privan de visitar nuestras bellezas naturales, incluyendo las playas y costas a las que todos los dominicanos estamos acostumbrados a disfrutar en el típico ambiente familiar.
No es justo que en la nueva Constitución de la República que tanto demandamos nos impidan disfrutar algo que forma parte del patrimonio de todos por igual… Hay que tomar carta en esto. Es tiempo de legislar para el pueblo de verdad.
Manuel Yael Nova Reynoso, operador web
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