La gaviota está transportando almas inocentes al nirvana, llora y produce inundaciones... Con su pico, sacia a los sedientos.
Está tan desconsolada, por esos depredadores que se benefician de los niños huérfanos, para venta de órganos, a beneficio propio.
Tiene ganas de todo y de nada, en su corazón hay un espacio oscuro y profundo... No tolera tanto desastre, tanto dolor... al agitar sus alas, el cielo se estremece, quisiera ofrecerles un mundo mejor, cambiar el triste presente, que ha hecho un agujero en las páginas del mundo...
Elsa Báez, estudiante
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