Sigamos con su historia. Ella transcurría a ese lugar. Tenía la esperanza de que un día, lo encontraría allí, sentado, viendo pasar la vida, sin hacer nada por los años que le faltaban.
En su camino ella decía “lo mataré si lo encuentro y ni siquiera me avisó que había llegado, pero sería la más feliz del mundo si vuelvo tan siquiera a tocar sus manos". Pero siempre se llevaba sus sueños nuevamente a su casa.
-Madre, ¿me ha llamado alguien? pero siempre obtenía una negativa. Por lo menos ya sonreía, y de vez en cuando ponía música, que siempre fue su pasión.
Elsa Báez, estudiante
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