Que podamos contar con servicios médicos de calidad en hospitales equipados, al menos con lo indispensable, es un derecho que todos debemos exigir.
Es lamentable que en un municipio tan grande como Santo Domingo Norte no haya un centro asistencial que dé abasto con las necesidades de su población.
Y que allí se tejan tristes historias como la de Mildred, cuya hija nació muerta en el hospital de Villa Mella sin que los médicos hayan podido explicar el por qué.
Ya que la bebé, de once libras, tenía todas las posibilidades de vivir si no hubiera sido por la negligencia de los galenos.
Felivia Mejía, periodista
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