Cada obra de amor, llevada a cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios, una expresión que reúne en su totalidad la entrega del ser humano.
En estos días, el servicio que podamos hacer hacia nuestros hermanos haitianos será en gran medida la recompensa de nuestro corazón.
Por que todo lo que haces para bien cambia el mundo en su visión, en la entrega y el amor.
El terremoto y la avalancha de solidaridad ha puesto en los corazones del mundo entero una reflexión sobre el hermano pueblo de Haití “Ámense los unos a los otros”.
Carol Martínez, periodista
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