El sismo que azotó el vecino país de Haití el pasado martes ha servido para demostrar el carácter humano que puede manifestarse en momentos como estos, para unirnos más como pueblos y traspasar fronteras, ya que la solidaridad no se ha circunscrito a los países cercanos a la nación haitiana, sino que personas y organismos de diferentes nacionalidades se han identificado con esta causa.
La ayuda ha llegado, sin importar el color, el estatus, ni las diferencias que hayan marcado un precedente en el pasado, porque, a pesar de todo, las diferencias se echan a un lado en momentos de calamidad.
Robemmy Reyes, periodista
Comentarios (0)