Como en todos los fines de año, la imprudencia al momento de conducir empañó la celebración de las fiestas de Navidad y Año Nuevo en algunas familias de la República Dominicana.
Es indignante que, a pesar de las recomendaciones de las autoridades de no beber si se iba a conducir, del total de decesos reportados hasta el momento durante los dos períodos, los accidentes de tránsito ocupen la mayoría de los casos.
Parece que los dominicanos piensan que con la llegada de otro año el mundo se va a terminar y tienen que llevárselo por delante. Ojalá en el 2010 haya menos muertes.
Darli Leocadio, periodista
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