En uno de sus edificantes y nutridos sermones, escuché al reverendo César Suero decir una frase que desde entonces traigo conmigo y esta vez comparto con los lectores: “Las águilas no se hicieron para volar en corrales”, esta expresión denota que dentro de cada persona existen maravillosas potencialidades que únicamente se explotan en la dimensión de una mente optimista y enfocada al éxito.
Así como las águilas se remontan en las alturas y experimentan dolor para renovar su pico y plumaje, no debemos escatimar esfuerzos para refrescar nuestra visión del mundo y conquistar nuestros objetivos.
Eilyn Segura, periodista
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