Cuan complicado es para los seres humanos de estos tiempos tan “modernos” atrapar uno de los tesoros más deseados del mundo: la felicidad.
Estar alegres, no tener deudas de conciencia y paz interior son dones que deben ser aprovechados al máximo por los pocos que lo tienen.
La bienaventuranza es un fin, un medio y un todo al que estamos llamados, no solamente en época navideña; ser felices no es puro cuento, pero es una meta que debe ser cumplida todos los días con firmeza y disciplina.
Leonela Taveras , es periodista
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