Todo lo bueno que hacemos por los demás, lo estamos haciendo al Señor.
Son muchas las oportunidades que tenemos de dar y compartir algo, cada día, cada hora, cada minuto de nuestras vidas.
No necesariamente tiene que ser algo que cueste dinero.
En el barrio donde vivimos, al doblar de cada esquina, tenemos la oportunidad de compartir solidariamente con quienes más nos necesitan: los ancianos, los atribulados, encarcelados, enfermos, niños(as).
Aprovechemos este tiempo para sembrar sentimientos positivos y veremos la cosecha en el 2010.
Carol Martínez, periodista
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