El ambiente que nos circunda, nos invita a disfrutar, a ser “libres”, a no tener inhibiciones para hacer las cosas, propuesta que ha sido acogida, especialmente por muchos jóvenes, quienes consideran que esa etapa de la vida es eterna.
Viven cada día como si fuera el último y se aferran a ese versículo bíblico que dice: alégrate en tu juventud y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia, pero se olvidan de la parte que advierte que por todas esas cosas Dios los juzgará.
No se debe desperdiciar el tiempo, pues lamentablemente es imposible recuperarlo una vez haya pasado. Marca la diferencia.
Robemmy Reyes, periodista
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