En nuestras calles deambulan enfermos mentales con distintas patologías.
Pasan todas las penurias. Sufren el desprecio de quien pasa a su lado, que los ignoren, los embates del sol y el frío de la lluvia.
Andan sucios, sin dolientes, hambrientos, necesitados de urgente atención.
Su estado de locura no les deja entrever el peligro y los vemos cruzando las avenidas sin precaución o caminando por los elevados.
Son gente que merece una vida digna que el Estado no les provee.
¿Qué estamos haciendo para garantizarles a estos seres humanos su derecho a la seguridad, a la salud y a la vida?
Felivia Mejía, periodista
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

Comentarios (0)