Es importante aprender el valor de la humildad porque eso nos enseña que el orgullo no es buen consejero.
A veces por orgullo perdemos a la persona que amamos, ofendemos a nuestros compañeros de trabajo, perdemos amigos y hasta nos perdemos nosotros mismos.
A veces confundimos el orgullo con la dignidad y no es lo mismo, porque el orgullo inútil nos destruye y la dignidad bien llevada nos enaltece.
Hoy es el mejor día para empezar a ser humilde sin perder la dignidad y así el triunfo existencial está garantizado, pero sólo si se elige la humildad en lugar del orgullo.
Yanessi Espinal, periodista
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