Cuando alcanzas el primer peldaño de un objetivo a seguir, siempre aparecen trabas que tratan de impedir que des el siguiente paso y esto puede que te quite el entusiasmo para pisar el acelerador, cuando sea preciso recorrer el camino nuevo.
Cuando se presentan unas cuantas cosillas que te hacen pensar en mandar todo a la “M”, te dices a ti mismo que no rendirse cuesta, pero dentro de ti hay algo que dice “sigue, eres un triunfador” y ganar por ti mismo no tiene precio ni refutación.
Al final las cosas “que cuestan” tienen un gran valor y sentido de ser para quienes las consiguen.
Adelaida Martínez, periodista
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