La administración de justicia tiene que estar revestida de todas las garantías de ley.
De ninguna manera se puede tolerar el bandolerismo en ciernes cuando se ventila un juicio, o cuando en una sala de audiencias se conoce alguna medida con un implicado en un caso.
No importa de quien o quienes se trate, pero la seguridad en ese recinto debe prevalecer por encima de todas las circunstancias.
La prensa, por demás, tiene que hacer su trabajo en esos sitios bajo la protección de las garantías que ofrecen los estamentos oficiales que allí inciden.
El Ministerio Público, el Poder Judicial y la Policía Nacional están en el deber de salvaguardar la paz y velar por el correcto comportamiento de todos y cada uno de los que participan en esas audiencias.
Personeros
Lo que pasó ayer en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva con un grupo de adláteres del presunto narcotraficante Manuel Emilio Mesa Beltré no debe repetirse.
Esas personas “agredieran a periodistas y foto reporteros de distintos medios, para evitar que a éste se le conociera una medida de coerción”. Así aparece consignado en un reporte que la Policía Nacional envió a los medios de comunicación.
Bajo ningún concepto se puede tolerar que personeros vinculados a narcotraficantes obstaculicen el trabajo de los medios informativos.
Pero mucho peor, que se dediquen a golpear a periodistas por el simple hecho de éstos cumplir con su trabajo, como fue el caso ayer del fotorreportero Franklin Guerrero, al que trataron de impedir cumpliera con su labor.
Vox populi
A propósito de droga, es vox populi que en este país el narcotráfico ha ganado terreno en forma apabullante. Cabe preguntar, ¿cuál es la proporción de casos que da a conocer la DNCD frente a los que nunca se descubren?
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