Nuestra debilidad institucional, descomposición social, subdesarrollo y tantas otras cosas negativas que podríamos citar hacen que pase sin pena un fraude en la Asamblea Revisora que definiría nada menos que la Constitución de la República.
En cualquier país de cierta institucionalidad y de cierta decencia política los dos congresistas que fueron descubierto votando más de una vez ya estuvieran fuera del Congreso y sus carreras políticas terminadas.
También el legislador acusado de haber tenido relaciones con una menor, que afirma que es el padre de su hijo, estaría en estos momentos en serios aprietos y si se comprobara que es verdad lo que afirma la joven de hoy 18 años perdería su curul y tendría que dejar la política como profesión.
Pero aquí estamos acostumbrado a lo ilegal, inmoral, y desacostumbrados a unas cosas que le llaman ética y vergüenza.
Una radiografía patética de nuestra sociedad es que un diputado fue sorprendido traficando con seres humanos (entrando de manera ilegal ciudadanos chinos al territorio nacional), delito por el que fue condenado y cumplió prisión, y no obstante su partido lo postuló de nuevo para legislador y los ciudadanos de La Vega lo reeligieron. ¡Qué vergüenza! Realmente andamos muy mal. €
Un decreto incumplido
Sería interesante que el Palacio Nacional explicara por qué no se ha dado curso al decreto 636-09, en el cual se designa a la doctora con varias especialidades en cirugía Taína Gautreau como directora del Departamento de Cooperación Internacional de la Secretaría de Salud Pública.
Este decreto se emitió el pasado 25 de agosto y aun no se le ha dado curso.
¿Qué pasa? La señora Gautreau es una exponente de la moral boschista de la que tanto hablan los peledeistas y no tantos la aplican.
Además de honesta, Taína es una maquinita de trabajo, cualidades que le caerían bien al actual gobierno.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
Comentarios (0)