El proceso de reforma constitucional entra en su etapa final con un balance negativo en lo que se refiere a la percepción del público, tomando en cuenta que se han generado más críticas y censuras que expresiones de apoyo y satisfacción.
Radhamés Castro, un veterano e inquieto legislador lo explicaba con el argumento de que lo más notorio en un rostro es un lunar, por lo que, de acuerdo a ese razonamiento, las fallas se estarían sobredimensionando, mientras las conquistas se minimizan.
Hay posiciones extremas, como la del jurista y político Guillermo Moreno, quien planteó que la reforma debería anularse para que las modificaciones se realicen a través de una constituyente.
Independientemente de las críticas y las defensas a la reforma constitucional, en lo que casi todos han coincidido es en que este proceso ha servido para consolidar el liderazgo de Leonel Fernández y Miguel Vargas en sus partidos, al punto de que muchos hablan de “la reforma de Leonel y Miguel”.
Y lo cierto es que los pactos entre ambos líderes han sido determinantes en la modificación de importantes artículos.
Los legisladores habían respetado al pie de la letra estos acuerdos. Pero esta situación varió sorpresivamente en la sesión de anoche.
PRSC de por medio
La composición del Consejo Nacional de la Magistratura fue el tema que produjo la rebelión de algunos asambleístas, específicamente del PLD.
Según los últimos acuerdos, se aprobaría un nuevo esquema, sugerido por el PRD, que en la práctica solo daba espacio a los dos partidos más grandes para tener representación en el importante organismo.
Con ese planteamiento, los reformistas nunca estuvieron de acuerdo, por razones obvias.
Los morados quisieron complacer a los rojos y para ello tuvieron que violar lo pactado. La alianza púrpura se impuso y las cosas quedan como están.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
Comentarios (0)