Miguel Vargas Maldonado ha debutado mal como presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Se percibe más como un jefe de tendencia que como una cabeza capaz de consensuar a todos los sectores.
Se aspiraba a que el PRD realizara una convención sin traumas que mandara una señal de que hay nuevos aires con la actual dirigencia, pero la organización continuó con su cultura interna: las rebatiñas.
Una vez pasado este proceso, deberán hacerse reflexiones, para buscar la manera de unificar más el partido y tratar de que haya más institucionalidad. Los seguidores de Vargas deben pensar que ya es el jefe de todos los perredeístas y no de ellos solo.
¿Qué paso, Tomás?
Tomás Hernández Alberto, presidente de la Comisión Organizadora de la Convención del PRD, luego del primer boletín le dijo a los periodistas que esteban cubriendo la fuente, que no podía responder las preguntas que le hacían porque ellos eran la comisión, y la comisión era como la Junta Central Electoral, que daba boletines, pero no contestaba inquisiciones.
Pero, minutos después estaba en un programa de televisión, vía telefónica, contestando todas las preguntas que le estaban haciendo dos periodistas. ¿Qué pasó ahí, señor Tomás Hernández Alberto?
Inconstitucionalidad
El stablishment en República Dominicana le temió a la experiencia de que los ciudadanos comunes puedan directamente depositar recursos contra inconstitucionalidad de leyes, decretos y resoluciones.
Solo eso explica que Leonel Fernández y Miguel Vargas Maldonado se hayan puesto de acuerdo para excluir este derecho en la nueva Constitución. Parece que el poder quiere conservar más esta potestad, para evitar que algunas cosas se les vayan de las manos.
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