La angustia y el dolor que siente el secuestrado Eduardo Antonio Baldera Gómez y sus familiares y más allegados debe ser terrible.
Es patético poder describir su situación anímica de éstos por este hecho delincuencial en Nagua.
Lamentablemente, nos hemos globalizado y desde hace una década este tipo de crimen se ha estado popularizando en República Dominicana.
Es un reto para la sociedad darle duro a estos criminales para evitar siga creciendo “la industria del secuestro”. Llevemos nuestra solidaridad a esta familia de Nagua y esperemos que los culpables paguen sus culpas.
Algo extraño en el plagio
Llama la atención que hasta anoche había siete personas enviadas a la cárcel con medidas de coerción por su vinculación directa con el secuestro de Baldera Gómez, y a casi una semana del hecho las autoridades no hayan podido dar con el paradero de la víctima.
Se supone que entre estos detenidos los investigadores debieron conseguir informaciones de inteligencia que les permitan resolver el caso.
Sabemos las labores arduas que están haciendo los organismos de seguridad y de inteligencia en este caso.
No obstante, es extraño que, con siete apresados, no se haya llegado hacia el plagiado.
Esperamos que haya un desenlace positivo para las víctimas pronto.
Crisóstomo y el Gobierno
En medio del panorama económico agravado por la situación internacional, se supone que el Gobierno y su partido necesiten de la colaboración al máximo de sus funcionarios y sus legisladores.
Lejos de esto, Alfonso Crisóstomo, un diputado del partido en el poder, lo que hace es salir con un proyecto para limitar a la sociedad al acceso a la información pública, algo que lo que hace es crearle más problemas y críticas al gobierno que debería ayudar.
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