En la gran labor desplegada por la Fiscalía del Distrito y la Dirección Nacional de Control de Drogas en la que se decomisaron US$4.6 millones hay un cabo suelto.
Los informes indican que se llegó hasta una red de narcotraficantes desde abajo.
Es decir, se atrapó alguien del denominado microtráfico de drogas con una pequeñísima porción de coacaína, las autoridades siguieron investigando y llegaron hasta esta alegada red.
El cabo suelto a que nos referimos es que como que no se explica que de una labor de investigación tan excelente, en el momento de detener al alegado narcotraficante que ahora se sabe es un puertorriqueño llamado José D. Figueroa Agosto, se pudiera escapan de los organisos de seguridad del Estado en el polígono central de la capital, y abandonar su yipeta en la Roberto Pastoriza.
Después de tan buena labor no se empleó el personal ni la logística necesaria y este hombre tuvo la osadía de escabullirse en la Pastoriza. Realmente esto es un cabo suelto.
Con Marranzini
La designación del caballeroso empresario Celso Marranzini al frente de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales recibió casi un elogio al unísino.
Esto debido a que el perfil de Marranzini es el que las instituciones estatales necesitan, para descontaminar la administración pública del clientelismo político.
Es natural que los problemas antiguos del sector energético no se van a solucionar de la noche a la mañana.
Durante su designación el empresario explicó que no tenía una varita mágica y pidió paciencia a la población.
Lo importante es que el funcionario comience a sembrar las bases para una mejoría de este sector.
Pero todos sabemos que es principalmente un problema económico y si fuera de hombre hace tiempo que se hubiera solucionado.
Apoyemos los pasos que está dando Marranzini.
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