La decisión de aplazar el proceso de reforma constitucional es correcta, debido a que lo que se busca, según se ha anunciado, es dar más tiempo a la Comisión Coordinadora para que rinda un informe pormenorizado sobre lo aprobado en primera lectura.
Una reforma a la Carta Magna no puede festinarse, sobre todo si es tan amplia como la que se pretende realizar.
Sin embargo, y aunque no sea la intención, este aplazamiento puede provocar un conflicto en las cámaras legislativas, específicamente entre las bancadas de los partidos Revolucionario Dominicano (PRD) y de la Liberación Dominicana (PLD).
El tranque
El conflicto se produciría debido a que mientras para el PRD es una prioridad la aprobación de la Ley de Partidos, el PLD insiste en que la reforma constitucional debe aprobarse primero.
En ese debate han estado enfrascados ambos partidos durante las últimas semanas, sin que hasta el momento haya sido posible un acuerdo.
Ahora la cosa se complica aun más, porque la Junta Central Electoral alega que solo podría aplicar la pieza si se aprueba antes del día 15, y resulta que la Asamblea Revisora, según lo decidido anoche, iniciará la segunda lectura el día 17.
Si no se produce un acuerdo entre blancos y morados, puede ser que la Ley de Partidos no pueda estrenarse en el venidero proceso electoral, a pesar de que todos dicen que es necesaria.
Novedosa propuesta
Pocas horas antes de que se produjera el anuncio de que la asamblea sería postergada, el presidente de la Junta Central Electoral volvió a referirse a la necesidad de que se apruebe la Ley de Partidos, aunque esta vez aportó un elemento novedoso.
Castaños plantea que se aplique la pieza de modo parcial, lo que a su juicio podría establecerse en un artículo transitorio.
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