La Cámara de Cuentas debería, en aras de la transparencia y de una buena edificación de la opinión pública, revelar los detalles de la auditoría que realizó a la Junta Central Electoral (JCE), en vista de que la mención, hace varias semanas, de que tenía ese experticio junto a otros realizadosdos en organismos donde se han revelado grandes escándalos, produjo cierto nivel de desazón, en vista de que a lo interno del tribunal de elecciones la inclusión fue recibida como algo desproporcionado y fuera de lugar.
Según ha trascendido, la extrañeza se ha incrementado por el hecho de que, a pesar de reiterados requerimientos de la Junta, la Cámara de Cuentas no ha respondido a la petición formal de que se den a conocer los resultados de la auditoría, sobre todo si se habría encontrado alguna anormalidad que deba ser informada a los jueces y al país, debido a las delicadas responsabilidades que tiene la JCE de organizar y supervisar los procesos electorales.
SilencioNo es común que un organismo al que se ha realizado una auditoría exprese públicamente su deseo de que se den a conocer los resultados, por lo que el silencio mantenido hasta ahora por la Cámara de Cuentas no parece tener explicación o justificación.
Por lo menos se espera que adelante algunos detalles o que explique si falta completar aun algún proceso
CorrupciónOtro detalle acerca de la Junta que ha llamado la atención es que en un estudio de percepción de la corrupción en hogares de la República Dominicana figura en los últimos lugares junto a asociaciones comunitarias, la Iglesia católica y las iglesias evangélicas.
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