Aunque no faltan quienes tanto dentro como fuera del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ven aun con cierto nivel de reserva algunas de las actuaciones del presidente Leonel Fernández con respecto al futuro político de la organización, pensando que cada una de sus acciones responden a apetencias estrictamente personales, lo cierto es que la reciente reunión del gobernante con los dirigentes señalados como potenciales precandidatos presidenciales ha contribuido a despejar dudas y a llevar tranquilidad a lo interno de la organización y, al mismo tiempo, a contradecir este tipo de percepción, que a veces responde a la repetición fanática y no razonada de algunas voces dispersas y agoreras.
El encuentro ha caído muy bien no solo entre los posibles aspirantes a la nominación presidencial por el partido morado de cara a las elecciones del 2012, sino en la dirigencia media, que ha interpretado este acercamiento como una señal inequívoca de que Fernández está genuinamente interesado en propiciar un ambiente de unidad y de fortalecer una estrategia partidaria que permita a la organización mantener el poder, aunque él no sea ya el candidato.
Arbitro y líder
La actitud asumida por Fernández ha sido también interpretada favorablemente por quienes entienden que ha quedado bien establecido que jugará un decisivo papel de árbitro en su calidad de presidente del PLD y en base a un liderazgo que busca preservar para futuros procesos electorales.
El hecho de que en la reunión no participara la Primera Dama, Margarita Cedeño de Fernández, despejó las versiones de que se estaría alentando un proyecto político en torno a ella.
El interés de Leonel de que el PLD pueda tener una buena actuación en las próximas elecciones de medio término ha contribuido también a reforzar la idea de que trabajará en favor de que la organización preserve el poder tanto a nivel presidencial como congresual.
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