¿Qué se hizo toda la ayuda enviada o prometida a Haití?, es la pregunta que consternada se hace la sociedad al ver las condiciones infrahumanas en que permanecen los millares de sus nacionales que malviven en las carpas que, tras cinco meses de levantadas, permanecen como burla y ofensa a la dignidad humana.
El drama no puede ser más desgarrador. Hambre, enfermedades, hacinamiento, violaciones y el tratar día a día de sobrevivir a una situación que los arropa.
Promesas y más promesas es el resultado de las muchas cumbres que se realizan para la “reconstrucción de Haití” y nada. Cada vez las manos más vacías es la única respuesta que recibe ese pueblo, que parece estar condenado a vivir en la miseria y el abandono.
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