A propósito de una carta remitida por el sacerdote Martín Lasarte al diario norteamericano NY Times, donde lamenta que los medios no resalten los sacrificios en los que históricamente han incurrido religiosos a favor de la humanidad, pero sí las agresiones morales y sexuales contra cientos de niños en el mundo, por parte de algunos.
Hay curas y religiosas que se entregan más allá de la vida y que aman hasta el dolor, pero, como "las cosas no se aclaran nunca con el olvido, ni con el silencio", es necesario que las manzanas podridas que empañan el ejercicio del sacerdocio y la entrega a la dignidad sean expuestas como lo que son, las partes malas. ¡Qué nadie calle ante ellas. Ni ahora, ni nunca!
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