El próximo año se cumplirá medio siglo del ajusticiamiento del tirano Rafael Leonidas Trujillo. Desde ahora, abogo por una gran actividad que convoque a todos los dominicanos y que nos unifique en el convencimiento del “nunca jamás”.
Ese día, tendremos que elevar por todo lo alto nuestras voces para celebrar la libertad, para que el mundo conozca la actitud y disposición de las grandes mayorías de disfrutar la democracia por la que valiosos hombres y mujeres brindaron sus vidas.
Me imagino un gran desfile nacional, en el que sin importar edad, género, religión, nivel social o económico, ni preferencias políticas, se rinda tributo, con alegría y patriotismo, a los héroes eternos del 30 de mayo. Es mi propuesta.
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