El desayuno escolar se convirtió este año en el peor dolor de cabeza para las autoridades del Ministerio de Educación, por las constantes intoxicaciones de alumnos en las escuelas públicas.
El suministro de estos alimentos a estudiantes es un servicio a la Sociedad y debe ser protegido por padres y maestros, pero sobre todo las autoridades deben tomar las medidas necesarias para resolver el problema, poniendo por encima de todo el interés del país.
Cada niño que estudia, es un ciudadano más que protegemos de caer en la delincuencia y se convierte en un ser productivo para él y su familia. Estamos a tiempo para tener un desayuno decente el próximo año escolar.
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